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El Altar de Buddah - Una Introducción al Simbolismo del Altar

Martes 16 de febrero de 2010

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El Altar de Buddah
Una introducción al simbolismo del altar


Basado en estractos de "AperÇu sur le symbolisme de l´artel" de Lama Teundroup
Traducido por Karma Tri Tsering y comentado por Champa_Yeshe

En la tradición budista y, particularmente en la tibetana, todas las salas de meditacion o todos los templos estan provistas de un altar. Cada familia, e incluso cada practicante dispone de uno en una habitación tranquila de la casa.

Su presencia constante, asi como el uso ritual que se hace de el, desconcierta a veces a los occidentales que se interrogan sobre el sentido profundo de este altar, tanto como la necesidad que hay en inclinarse ante una estatua de Buddha. Si su naturaleza esta potencialmente en cada uno de nosotros, ¿para que doblegarse ante su imagen ?.

Y efectivamente está en nosotros latente en lo más profundo de nuestra mente: Pero, mientras caminamos en esta via y mientras llegue la realización no la podemos sentir sino externamente y esta exterioridad de la naturaleza de Buddha se expresa simbólicamente mediante el altar exterior a nosotros de la misma forma que la naturaleza última de nuestra mente que, tambien nos parece exterior a nosotros aun cuando no lo es.

Este altar tiene dos funciones principalmente:
Por un lado hacemos sagrado el lugar de meditación, y representamos la presencia de las tres Joyas, El Buda, el Dharma y la Sangha.

Para los no conocedores del Budismo Buda representa la naturaleza ultima de la mente, o dicho de otra forma, podriamos decir que es nuestra divinidad materializada. El dharma son las enseñanzas que los maestros iluminados y los budas nos transmiten y que nosotros posemos en practica mediante semillas de sabiduría en benfico de todos lo seres sintientes. El dharma purifica Karma y acumula meritos. La sangha son los compañeros de aprendizaje en este plano, aquellos con quienes compartimos creencias y practicas o estudios.

Además el altar es el soporte de las ofrendas del practicante que, por este medio, realiza las dos acumulaciones, acumulación de karma positivo, acumulación de sabiduría.

El altar como soporte de la presencia de las Tres Joyas
Todo lo que hay colocado sobre el altar es una expresión simbólica del estado de Buddha, de su naturaleza esencial. Así pues. En él están representados el cuerpo, la palabra y la mente de Buddha.

El cuerpo de Buddah

Generalmente está representado en el centro del altar por una estatua del Buddha histórico Sakyamuni. Que forma con sus manos el gesto simbolico (mudra) de tomar la tierra como testimonio ce su Despertar. E! Buddha Generalmente, es de color dorado. Ya que el oro, en la tradición budista como en la mayor parte de las tradiciones, es el símbolo de la realización espiritual, del despertar o el símbolo de la “Gran Obra” alquimica. El oro y el púrpura son. Por otra parte. Los dos colores de base del Vairayana: el oro. El amarillo o el azafran son los colores del despertar o de la realización espiritual. Es el color de Buddha . El rojo oscuro o el Burdeos es mas concretamente el color tártrico. El rojo es el símbolo de las pasiones, del deseo: y el rojo oscuro el de las pasiones apagaras o dominadas. Simboliza la extinción, la superación. La transmutación de las pasiones.

Estas estatuas. Antes de colocarías en el altar, general¬mente se las consagra. Para realizar esta consagración mantras o daharanis que son fromulas sagradas simbolicas destinadas a tal efecto.

Tanto se pueden alojar en un solo lugar como en diferentes partes de la estatua: se añaden reliquias o píldoras consagradas que son a su vez el vehiculo y el soporte de una gracia o una influencia espiritual. Igualmente se puede colocan polvo de oro o joyas, lo cual otorga a la estatua un carácter precioso: después se sella la estatua. Esta se consagra en un ritual particular, por medio del cual se purifican y se les confiere su dimensión trascendente. De ahora en adelante la estatua se considera como si fuera Buddha mismo, lo cual implica el mismo respeto que se le tendría a él. A veces, también se visten las estatuas con brocados, considerándose una ofrenda sumplementaria a Buddha.

La palabra de Buddah

A la derecha de Buddha. es decir, a la izquierda del altar cuando estamos en frente, se presenta la palabra de 8uddha. la mayoria de las veces, por un libro sagrado. un libro del Dharma.

La mente de Buddah

A la izquierda de Buddah es decir. a la derecha del altar, se coloca una pequeña estupa o una “tsa tsa»’ Las dos son símbolos de la mente de Buddha. Estas representaciones de cuerpo. palabra y mente de Buddha se pueden entender como los tres cuerpos de Buddha (los tres kayas: nirmanakaya o cuerpo de emanación); sambogaKaya o el cuerpo de gozo; dharmakaya el cuerpo de vacuidad.
Tradicionalmente, el blanco, el rojo y el azul corresponden, respectivamente, al cuerpo, palabra y mente de Buddah.

El altar como soporte de ofrendas

Esta función de ofrecimientos es tan importante que en tibetano al altar se le llama "cho cham". Literalmente significa disposición de ofrendas, es decir que el mismo altar tiene el símbolismo de las ofrendas que hacemos.

Generalmente. Delante de la representación de Budd¬ha se colocan siete cuencos de ofrendas v una lampara de mantequilla.

Las ofrendas se clasifican en 2 tipos tanta es la importancia de este símbolo :

Las Ofrendas exteriores
La tradición indu marcaba que a la receppcion de un rey, principe o personaje ilustre era costumbre presentarle 7 cuencos. El primero contenia agua para refres¬carse. Después agua para lavarse, una guirnaldas de flores, otro con incienso, ungüentos y perfumes, alimentos y finalmente musica que amenizaba la comida.
Esa costumbre cortesana se ha seguido una vez mas como tradición espiritual y los 7 cuencos de ofrenda han pasado a convertirse en parte del ritual de ofrendas externas en el altar, siendo colocados de izquierda a derecha: agua para beber. agua para lavarse. flores, incienso. ungüentos. perfumes. alimentos y músi¬ca. A estos 7 cuencos se le añade la ofrenda de la luz: la lampara de mantequilla que se coloca entre el cuarto y el quinto cuenco.

La ofrenda interior
A nivell interior. ofrecemos todo aquello que de agra¬dable, feliz o placentero experimentamos en el plano sensorial. Lo ofrecemos sin apegarnos y lo dedicamos al despertar. El agua de los dos primeros cuencos repre¬sentan la mente: las flores simbolizan todo lo que puede ser agradable a la vista; los ungúentos y perfumes sim¬bolizan todo lo que es agradable al tacto y al olfato. El ali¬mento representa todas las sensaciones gustativas agradables. La música remite a todas las experiencias auditivas placenteras.
Así, los seis sentidos se reagrupan: vista. oído, olfato, gusto, tacto y mental. La lámpara, que está en el centro, es un símbolo de la iluminación o un símbolo del desper¬tar. La práctica de estas ofrendas es sumamente impor¬tante y está en relación con la primera de las virtudes trascendentales: la paramita del don o generosidad„.
Las ofrendas se hacen cotidianamente: empezamos, de esta manera, el día dedicando al despertar todo lo agradable que tenemos o tendremos.

1) Las dos acumulaciones

Son los dos aspectos complementarios de la practica que se desarrollan a n¡vel de la accion v del conocimiento.

La acumulación de Karma positivo o de actividad benefica consiste en nuestros actos positivos en los 3 niveles cuerpo palabra y mente, es sobre esta basa que se puede despertar la acumulación de sabiduría o conocimiento primordial. Eso significa que es con las obras ofrecidas y realizadas en beneficio de todos los seres y con esa intención pura lo que desarrolla la sabiduría interna y purifica el mal karma obtenido en otras vidas.

Sin embargo la ofrenda ya es, en sí misma, un acto benefico. Cuando comprendemos que la idea fundamental de la ofrenda es desarrollar generosidad, eliminando los limites entre el nosotros y el resto del mundo, entre el interior y el exterior, estamos favoreciendo nuestro despertar de sabiduría .

(2) Mantras

Los mantras son fórmulas resumidas de largas practicas espirituales que podrían se consideradas como la forma arquetípica de la plegaria. Tienen una correspondencia con la jaculatoria catolica en cuanto que se repite continuamente aunque si bien en esta ultima el valor esta en el significado de la plegaria, en el mantra el máximo atributo es la vibración del sonido. Su empleo espiritual es sumamente vasto y profundo. En el caso particular de su uso para consagrar un objeto ritual, cargan la estatua de influencia espiritual; son el soporte que da a la estatua el valor de consagrada y la carga de influencia espiritual.

(3 Tsa tsa

Es una pequeña construcción de arcilla, algo parecido a una estupa que como ésta, es la representación simbólica de la mente de Buddha.

(4) Paramita

Término sánscrito que puede traducirse por perfección. Existen seis paramitas, que son las virtudes esenciales del budismo Mahayana y las prácticas del Bodhisattva: La generosidad, la diligencia, la paciencia, la energía, la meditación y el conocimiento trascendente.

SIMBOLISMO DEL ALTAR I y II

la disposición
Se colocan cuidadosamente los cuencos en el altar. Siguiendo la tradición, se deja entre cada cuenco un espacio del tamaño de un grano de arroz; los boles o cuencos, no deben tocarse ni estar demasiado separados. Según una creencia tibetana, demasiado espacio entre los cuencos implicaría encuentros menos frecuentes con el Lama. Hay que encontrar una colocación armoniosa de acuerdo a la configuración del altar. Usaremos un recipiente especial para llenar los cuencos de agua, reservado únicamente para este fin, y procederemos de izquierda a derecha. En principio se pone un poco de agua en cada cuenco para evitar el tener un cuenco abierto en posición de ofrenda y que esté vacío, sería como querer ofrecer algo y presentarse con las manos vacías. Se sigue llenando los cuencos, siempre por la izquierda, hasta el borde. Hacerlo de este modo es el reflejo de nuestro deseo de don, de acumulación de karma positivo, cuidaremos a la vez de no derramar agua. En este acto de llenar metódicamente los cuencos, estamos a la vez practicando la atención y vigilancia de la justa medida.

Los mantras y los mudras
Con una mano estamos colocando las ofrendas en el altar, con la otra se hace un «claqueo» con los dedos, como signo de dedicación a la vez que recitamos los mantras correspondientes.

Om bensar argam tratitsa hung soha Cm bensar padem tratitsa hung soha Cm bensar püpe tratitsa hung soha Cm bensar dupe tratitsa hung soha Cm bensar aloke tratitsa hung soha Cm bensar guende tratitsa hung soha Om bensar neuide tratitsa hung soha Cm bensar shapda tratitsa hung soha

Cada mantra empieza por OM sílaba que simboliza los tres cuerpos de Buddha. Bensar quiere decir Vajra, expresión de que cada substancia que ofrecemos es algo puro, diamantino.
Argam significa agua para beber. Padem agua para las abluciones. Püpe flores.
Dupe incienso. Aloke luz.
Guende ungüentos perfumados. Neuidi comida.
Shapda música.
Tratitsa hung soha expresa la ofrenda en sí.

La recitación de los mantras va acompañada de las visualizaciones correspondientes a las ofrendas. Se imagina todo lo que puede existir de agradable y placentero al nivel de los cinco sentidos.

Aunque los cuencos se llenan generalmente con agua, también en algunos casos se puede substituir el agua por arroz, añadiendo algún objeto que simbolice la ofrenda correspondiente.
Los dos primeros cuencos siempre estarán llenos de agua; el tercero puede llenarse con arroz y encima colocaremos una flor; el cuarto también puede llenarse con arroz, colocando encima una barrita de incienso. A continuación pondremos la lámpara de manteca (para nosotros lamparilla de aceiete); en el quinto cuenco, agua azafranada o simplemente agua perfumada. En el sexto, que puede estar lleno de arroz, colocaremos encima una pequeña torma (1) o una fruta desprovista del tallo, cuidando que la parte del talló esté hacia abajo; y en el séptimo cuenco se puede colocar una pequeña caracola o unos címbalos.

El incienso se encenderá antes de hacer las ofrendas o después. Si se hace después se inciensará todo el altar.

La luz de manteca, generalmente substituida por una lamparilla de aceite, estará encendida, si se puede, siempre. Se llena cada vez que es necesario, por la mañana y por la tarde, por ejemplo.

Multiplicación y purificación de las ofrendas
Hay dos maneras de hacerlas:
Recitando el mantra Ram yam kam om ah hung a través del cual se multiplican las ofrendas.
Recitando simplemente Om ah hung tres veces; la primera recitación significa la purificación de las ofrendas. Estas tres sílabas simbolizan los tres cuerpos de Buddha a los que consagramos las ofrendas. No se trata de algo ordinario o vulgar, ofrecemos todo lo que es bello y puro. La segunda recitación de Om ah houng significa la multiplicación de las ofrendas hasta el infinito. Las ofrendas llenan el espacio al igual que las nubes llenan el cielo, y se imagina que cada átomo de nuestro universo es en sí mismo un universo colmado de estas ofrendas. La tercera recitación de Cm ha houng significa la ofrenda real. Mientras se recita tres veces este mantra se rocían las ofrendas con agua azafranada de un «bumpa» (jarra ritual); si no tenemos un «bumpa», se rocían con un palito de incienso que previamente habremos mojado en el quinto cuenco, el de los perfumes. A continuación se inciensa todo el altar, después rendiremos homenaje a todos los Buddhas a los que haremos ofrendas postrándonos tres veces. (El sentido de las postraciones lo explicaremos más adelante).

Otras representaciones colocadas en el altar
Se puede colocar en el altar una foto de su Lama Raíz o de sus Lamas.
Se puede colocar también tormas, pequeñas figuras hechas con harina mezclada con mantequilla como ofrenda de comida, o efigies simbólicas de las divinidades.
Se coloca sobre el altar el dorje y la campana simbolizando el cuerpo, la palabra y el espíritu de Buddha; el Dorje significa el espíritu, la parte hueca de la campana significa el sonido, la palabra, la parte superior significa el cuerpo. El dorje es también el símbolo del principio masculino, la compasión y la campana, del principio femenino, la sabiduría, comprensión de la vacuidad.

Las fotos de los Yidams (divinidad) : Se coloca en el centro del altar la representación de la divinidad que estamos practicando o simplemente de aquella que para nosotros es más importante.

Los kapalas: Son pequeños recipientes en forma de cráneo que se situan a la derecha y a la izquierda del centro del altar. Son usados en algunos rituales del Vajrayana.
A nivel exterior el cráneo simboliza la impermanencia, y el néctar que contiene es símbolo de sabiduría.

El mandala: Se puede añadir un trozo de espejo 0 una bola de cristal que simboliza el espíritu de Buddha en su doble aspecto, de indeterminación y transparencia. El espíritu iluminado está más allá de todas las formas, es igualmente claro y transparente. Como en un trozo de cristal, todo puede aparecer y todo se puede reflejar.

Las velas: Las ofrendas de luz, símbolo del despertar y de la iluminación, son las ofrendas que se realizan preferentemente. Se puede poner una entre cada cuenco por razones de simetría, el número puede ser siete, veintiuna, o ciento ocho.

Por la tarde se vacían los cuencos de derecha a izquierda en un recipiente destinado exclusivamente para ello; se enjuagan cuidadosamente y se colocan boca abajo. Se pueden colocar también alineados, apoyándose cada uno en el que le precede. Después, el agua consagrada se tirará en un lugar limpio, se puede usar para fines útiles tales como regar las plantas. Se puede imaginar que el lugar donde se tira el agua queda purificado.

El agua se renueva así todos los días. Si usamos arroz, se renueva al menos una vez al mes, en ocasión de una fiesta especial o en luna llena. Las ofrendas de incienso o de comida se renuevan tan a menudo como se quiere. Tradicionalmente, se hacen ofrendas de comida o de bebida antes de cada comida, de forma regular o no. Para ello se utiliza un «pukong», que es una Bandeja o plato de pie, en la que depositaremos comida variada. Por encima colocaremos una copa de cristal en la que pondremos nuestra bebida. Todo ello se frece a las Tres Joyas.

Significado de las postraciones
En su sentido más profundo, la postración puede resumir toda la vía espiritual. Es, en principio, un gesto le humildad por el que uno se abandona, inclinándose ente las Tres Joyas. Para simbolizar el respeto de todo nuestro ser, a través del cuerpo, de la palabra y del espíritu, se colocan las manos juntas sucesivamente al nivel de la frente, de la garganta y del corazón. Después nos inclinamos tocando el suelo desde cinco puntos que son la frente, las dos manos y las rodillas. Estos cinco puntos simbolizan los cinco agregados que constituyen la individualidad. Cuando tocamos el suelo, en este gesto de humillad y de respeto se rinde nuestro ego, nuestra indjvilualidad. Simultáneamente, al abandonar el ego, nuestro espíritu se abre y se dirige hacia las cualidades del estado del despertar. Las tres localizaciones, frente, garganta y corazón, simbolizan, pues, nuestra aspiración hacia los tres cuerpos de Buddha, que como hemos visto ya, corresponden al cuerpo, a la palabra y aI espíritu de la iluminación. Los cinco puntos con los que tocamos el suelo, simbolizan pues la aspiración y transformación de los cinco skandas en las cinco saidurías del estado de Buddha.

Importancia del respeto y la devoción
En el desarrollo de estas prácticas lo más esencial es el estado de ánimo con que las hacemos. Debemos desarrollar un respeto profundo y una devoción sincera hacia las Tres Joyas. Más que los objetos de ofrendas es la actitud del practicante lo que importa. Los Lamas, las Tres Joyas y las Tres Raíces (3), a quienes hacemos las ofrendas están fuera de toda atadura a las ofrendas, pero por amor y compasión las aceptan. Ello permite a los seres acumular karma positivo, y sobre esta base, despertar a la sabiduría.
Si al principio del camino espiritual puede parecer complejo o artificial realizar estas prácticas de ofrendas, en el futuro, y en la medida que se comprende su significado profundo, ello se vuelve en realidad el soporte de la práctica. Entonces es cuando adquiere sentido el llenar los cuencos por la mañana y hacer las ofrendas a nivel exterior, interior y secreto, y dedicarlas al despertar. Es un medio de acumular mucho karma positivo. Lo esencial reside en la actitud de generosidad de nuestro espíritu, pero el gesto exterior es un soporte importante, pues expresa y a la vez desarrolla esta actitud justa. Esta actitud es en realidad más esencial que la riqueza del altar o de las ofrendas. Si no se posee nada, es suficiente un sólo cuenco de agua o simplemente una visualización; sí se es rico, se puede ofrecer cuencos de plata con pedrería incrustada, etc. Es bueno ofrecer aquello a lo que uno está más apegado, como por ejemplo sus riquezas. Pero siempre lo más importante es nuestra actitud interior.

NOTAS:

- (1) Torma. Es una pequeña efigie religiosa generalmente moldeada con masa de pan. Puede tener distintas funciones rituales, aqui simboliza simplemente la ofrenda de comida.
- (2) Skanda. La individualidad es el resultado de la combinación de diferentes elementos o agregados que la forman. Estos agregados son: la forma, la sensación, la percepción, los factores mentales y el conocimiento dual.
- (3) Las Tres Raíces. Son el desarrollo del refugio, especifico del Vajrayana. En el Vajrayana se toma refugio en las tres joyas en las tres raíces:
El lama, como raiz de la influencia espiritual.
El yidam. como raíz ce las realizaciones espirituales.
- El protector, como raíz de la actividad despierta, iluminada.


- Traducido por Karma pema Kandro. Extraido de “Aperçu sur le symbolisme de l´autel » lama D. Teudroun Fd. Resina. Editorial Prajna

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