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Shantideva - Bodhisattvacharyavatara VII: La perseverancia (Versos 1-35)

Miércoles 21 de julio de 2010, por Buddhachannel España

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Shantideva
Bodhisattvacharyavatara
Homenaje a los Budas y los Bodhisattvas


VII. La perseverancia

[1]
Después de la paciencia hay que desarrollar la
perseverancia:
el Despertamiento no mora más que en aquellos que
cultivan el esfuerzo.
Así como no hay movimiento sin viento,
igual, los méritos no se producen sin perseverancia.
[2a]
¿Qué es la perseverancia? Regocijarse por el bien.
[2b]
Sus factores contrarios están dichos
ser: la pereza, la atracción por el mal,
y el desprecio de sí, por desánimo.
[3]
Por agrado hacia las delicias de la indolencia,
por el deseo de abandonarse al sueño,
por falta de desgana por los sufrimientos del samsara,
ciertamente, la holgazanería surgirá.
[4]
Cogido en la red de las perturbaciones,
de allí, acarreado a la red de los nacimientos,
te encuentras en las fauces del Señor de la muerte.
¿cómo no eres consciente, aún, de ello?
[5]
¿Eres acaso incapaz de darte cuenta
que, uno tras otro, lo de tu especie abatidos son?
Aquellos que tanto se entregan al sueño
son como búfalos delante del carnicero.
[6]
Es como si, tras haber bloqueado herméticamente
todas [las] salidas, el Señor de la muerte nos acechase.
¿Cómo puedes tomar placer en el alimento?,
¿cómo puedes tomar placer en el sueño?
[7]
Puesto que la hora de la muerte se acerca rápidamente,
hasta entonces, debes acumular méritos;
pues, si no abandonas tu indolencia hasta aquella hora,
¿de qué sirve? ¡Ya no es tiempo!
[8]
Cuando esto no está hecho, aquello está empezado
y aquello sólo terminado a medias,
el Señor de la muerte te aparece de pronto
y exclamas: «-¡Miseria, acabado estoy!-».
[9]
Con los ojos rojos e inflados por la fuerza de la
pesadumbre,
[Con] lágrimas corriendo por el rostro,
mi familia perderá toda esperanza
y percibirás el rostro de los mensajeros de la muerte.
[10]
Atormentado por el recuerdo de tus fechorías,
escucharás, ya, los sonidos del infierno,
y, de miedo, cubrirás tu cuerpo con excrementos.
¿Qué podrás hacer en ese estado delirante?
[11]
Si ya en esta vida tienes tanto miedo
como un pez vivo rodando sobre la arena,
¿qué decir de los insoportables sufrimientos de los
infiernos,
que serán el resultado de tus fechorías?
[12]
Tras haber creado los karmas para que tus blandas
carnes,
en los infiernos de gran calor,
entren en contacto con los líquidos hirvientes,
¿cómo puedes tener el espíritu tranquilo?
[13]
Aquellos que desean tener resultados sin proveer
esfuerzos,
o que son flojos, tendrán muchas pruebas.
Aunque abrazados por la muerte, desean la larga vida de un dios.
Ah miseria, aplastados serán por el dolor.
[14]
Gracias al navío que es el estado humano,
atraviesa el gran río del sufrimiento.
Como, en lo porvenir, este barco será difícil de volver a encontrar,
¡Imbécil, no te duermas, no es el momento!
[15]
Tras haber abandonado el supremo gozo,
el santo Dharma, fuente de dichas infinitass,
¿cómo tomar placer en los divertimentos?,
¿por qué dejarse distraer por lo que es causas de sufrimiento?
[16]
No hay que desalentarse: aunar sus esfuerzos,
tener diligencia y dominarse.
Hay que ver a los demás como sus iguales
y saber permutar con ellos.
[17]
No hay que actuar con desaliento,
diciéndose: «-¿Cómo llegaré al Despertamiento?-»,
pues el Tathagata, que dice verdad,
ha enseñado esta verdad:
[18]
«-Si desarrollan la fuerza de la perseverancia,
incluso las moscas, [los] mosquitos, [las] abejas, [los]
insectos y demás,
obtendrán el Despertamiento insuperable,
y tan difícil de alcanzar-».
[19]
Si alguno, nacido, como yo, de la raza humana,
capaz de reconocer el bien y el mal,
no se desvía de las prácticas de los Bodhisattvas,
¿por qué no alcanzaría el Despertar?
[20]
«-Tengo miedo de tener que hacer, un día, ofrenda
de mis brazos y mis piernas-».
No tengo miedo más que a causa de la ignorancia, que no sabe
hacer la diferencia entre importante e insignificante.
[21]
Durante innumerables millones de eras,
he sido destazado, traspazado, quemado y partido,
un número infinito de veces;
sin embargo, no he alcanzado el Despertar.
[22]
Los sufrimientos que padezco
para alcanzar el Despertamiento tienen un límite:
son como el sufrimiento de una incisión
hecha para evitar el mal de una infección profunda.
[23]
Los médicos curan, también, las enfermedades
con tratamientos desagradables;
hay, pues, que aguantar pequeñas contrariedades
para triunfar de sufrimientos múltiples.
[24]
Pero el Médico Supremo no utiliza
tales tratamientos ordinarios.
Cura innumerables enfermedades graves
con métodos extremadamente suaves.
[25]
El Guía ha dicho [que hay que] adiestrarse primero
en practicar la generosidad;
luego, tras habituarse a ella,
poco a poco, [adiestrarse] en hacer don incluso de su [propia]
carne.
[26]
Una vez que [uno] se ha vuelto capaz
de ver su cuerpo cual legumbre,
¿qué dificultad hay, entonces,
de hacer don de su propia carne?
[27]
[Una vez] las fechorías abandonadas, el dolor no estará
más presente.
La sabiduría [una vez] adquirida, el gozo ne faltará más,
pues las concepciones erradas y las fechorías
perjudican, respectivamente, al espíritu y al cuerpo.
[28]
[Al ser] el cuerpo dichoso gracias a los méritos,
y el espíritu, gracias a la sabiduría,
incluso si se manifiestan en el samsara por el bien de los
demás,
¿por qué los Compasivos serían contrariados?
[29]
Estos, por la potencia del espíritu de Despertamiento
agotan sus negatividades pasadas,
y porque amasan un océano de méritos
dichos están [ser] superiores a los Oyentes.
[30]
Viajando de gozo en gozo,
¿qué sabio se dejaría abatir?
Cabalgando el corcel del espíritu de Despertamiento
que ahuyenta la depresión y el cansancio?
[31]
Para cumplir el bien de los seres, es necesario reunir
[a] la aspiración, la estabilidad, el gozo y el reposo.
La aspiración se engendrada por la contemplación
de sus propios beneficios y por el miedo al sufrimiento.
[32]
Así, hay que abandonar los factores contrarios.
Por las fuerzas de la aspiración, la confianza en sí, el gozo,
el reposo, la diligencia y el control de sí.
hay que aplicarse a desarrollar la perseverancia.
[33]
Mis propias faltas, así como las de los demás,
son innumerables y debo triunfar sobre ellas.
Pasará un océano eras
para acabar cada una de ellas.
[34]
Pero si en mí mismo no veo ni siquiera una
parcela de esfuerzo para venir a acabarlas,
puesto que soy el teatro de tantos sufrimientos,
¿por qué mi corazón no estalla?
[35]
Mis propias cualidades y las de los demás
son numerosas, y debo realizarlas.
¿Debo meditar durante un océano de eras
familiarizarme con cada una de ellas?


Fuente: http://sambodhi.iespana.es/

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