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Shantideva - Bodhisattvacharyavatara V: La vigilancia (Versos 1-35)

Martes 20 de julio de 2010, por Buddhachannel España

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Shantideva
Bodhisattvacharyavatara
Homenaje a los Budas y los Bodhisattvas.



V La vigilancia
[1]
Aquellos que deseen observar las instrucciones
deben vigilar muy atentamente su espíritu.
pues si no controlan sus pensamientos
no podrán mantener la ética, tampoco.
[2]
El elefante del espíritu, abandonado a sí mismo,
nos traerá los peores tormentos.
Un simple elefante salvaje, incluso loco e indómito
no causará nunca tales destrozos.
[3]
Pero si el elefante del espíritu es sólidamente atado
con la cuerda de la memoria perfecta,
todos los miedos desaparecerán
y todas las virtudes vendrán a nuestras manos.
[4]
Los tigres, los leones, los elefantes y los osos;
las serpientes y todos los enemigos;
los guardianes de los seres que viven en los infiernos,
los espíritus malhechores y los caníbales también,
[5]
Encadenando nuestro espíritu
los encadenamos a todos.
Que nuestro espíritu sea domado,
y todos lo serán igualmente.
[6]
De esta manera todos los miedos
y sufrimientos inmensurables
vienen del espíritu: esto es demostrado
por el Enseñante perfecto mismo.
[7]
¿Quién ha decido crear
todas las armas de los seres de los infiernos?
¿quién ha formado los suelos de hierro ardiente?
¿de dónde han surgido todas estas flamas?
[8]
Creaturas y objetos,
todo, procede de los pensamientos errados, ha dicho el Muni.
Así, en los tres mundos, aparte del espíritu
no hay nada más que temer.
[9]
Si la perfección de generosidad
es erradicar la pobreza del mundo,
¿cómo los Budas de antaño la han perfeccionado,
puesto que todavía hay indigentes?
[10]
La perfección de la generosidad dicha está ser el pensamiento
de dar todo a todos,
así como los frutos de un pensamiento tal.
Ella es, pues, simplemente un estado de ánimo.
[11]
No se trata de poner al abrigo los peces y demás animales
con el fin de evitar que sean matados.
La perfección de la ética consiste
en la voluntad de abandonar toda acción no virtuosa.
[12]
Los seres odiosos son innumerables como el espacio,
no es posible llegar a acabarlos;
pero sólo triunfar sobre los pensamientos de cólera
viene a ser triunfar sobre todos los adversarios.
[13]
¿Dónde encontraría bastante cuero
para cubrir con él la superficie de la tierra?
El cuero de mis suelas, solo,
equivale a cubrir la tierra entera.
[14]
Así, no soy capaz
de domeñar las cosas exteriores;
pero, si no dominase más que mi espíritu,
¿qué otra [cosa] habría que dominar?
[15]
El resultado de un estado de de concentración claro, único incluso,
es tomar un renacimiento en un reino cual el de Brahma.
Mis acciones físicas y orales no tendrán un efecto tal,
si mi actitud mental es débil.
[16]
Si el espíritu está [pensando] en otro lugar, ha dicho el Omnisciente,
la recitación y el ascetismo,
incluso practicados largamente,
seguirán siendo vanos.
[17]
Aquellos que no comprenden el secreto del espíritu,
que constituye la esencia suprema del Dharma,
errarán siempre sin meta ni significado,
incluso si desean ser felices y vencer al sufrimiento.
[18]
Puesto que es así, debo
tener bien a mi espíritu y protegerlo.
Aparte de la de proteger el espíritu,
¿para qué se necesitarían varias disciplinas?
[19]
Como en el medio de un gentío numeroso y agitado
tendría cuidado si tuviese una herida,
igual, en una muchendumbre de personas de mentalidad baja
protegeré siempre la herida de mi espíritu.
[20]
Si tengo cuidado de una herida,
temiendo el mínimo dolor que podría provocar,
¿por qué no proteger mi espíritu de toda herida,
por miedo de hacerme aplastar por las montañas infiernales?
[21]
Si actúo siempre de esta manera,
entonces, incluso en medio de desalmados
o rodeado de mujeres,
mis esfuerzos por dominar[me] no disminuirán nunca.
[22]
Más vale estar sin ningún bien,
sin honores, sin cuerpo y sin recursos;
más vale que las demás virtudes degeneren,
que dejar nunca [uno] su espíritu degradarse.
[23]
Vosotros que deseais domeñar vuestro espíritu,
[con] las manos juntas os ruego:
Esforzáos constantemente por cultivar
la memoria y la vigilancia.
[24]
Las personas turbadas por la enfermedad
no pueden hacer nada con vigor;
igual, aquellos cuyo espíritu está turbado por la confusión
no pueden hacer nada con vigor.
[25]
Para aquellos cuyo espíritu está desprovisto de vigilancia
nada de lo que habrán escuchado, contemplado y meditado
quedará en su memoria,
no más que el agua en un jarrón horadado.
[26]
Si aquellos que han estudiado y tienen la fe
tien el defecto de la faltar en vigilancia,
incluso si son totalmente perseverantes,
su espíritu será mancillado por las caídas morales.
[27]
Los ladrones que son los estados sin vigilancia,
tras la degradadación de la memoria,
roban incluso los méritos que he acumulado
e iré hacia los reinos inferiores.
[28]
Las pasiones, esa banda de ladronas,
buscan una buena ocasión;
habiéndola encontrado, hurtan las virtudes
y destruyen la fuerza vital de los renacimientos dichosos.
[29]
Así, no dejaré nunca la memoria
alejarse de la puerta de mi espíritu;
incluso si se va de ahí, recordaré las pruebas
de los reinos inferiores, y la volveré a poner en su sitio.
[30]
Por la compañía de los Maestros, y por el siguir
las instrucciones de los Abades, gracias [al] temor, también,
la memoria nacerá fácilmente en el espíritu
de los seres fortunados que practican con respeto.
[31]
«-Es en [la] presencia de los Budas
y todos los Bodisattvas,
que pueden todo sin obstáculo ver,
que moro siempre-».
[32]
Por este pensamiento se desarrolla
un sentimiento de pudor, de respeto y miedo.
De esta manera, el recuerdo de los Budas
surgirá una y otra [vez].
[33]
Una vez que la memoria permanece
para guardar la puerta del espíritu,
vendrá también la vigilancia;
e incluso lo que sa había ido volverá.
[34]
Cuando al inicio de una acción me doy cuenta
que mi estado de ánimo no es correcto,
es ese momento sabré quedarme
tan firme como un pedazo de madera.
[35]
No debo nunca de [dejar] errar
mi mirada, sin fin preciso,
pero, teniendo el ánimo resuelto,
debo siempre guardar los ojos bajos.


Fuente: http://sambodhi.iespana.es/

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