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Mettā – Filosofía y práctica del amor universal (Parte 7) - Por Ven. Acharya Buddharakkhita

Miércoles 15 de septiembre de 2010, por Buddhachannel Es.

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Mettā – Filosofía y práctica del amor universal
Ven. Acharya Buddharakkhita



Contenido

Introducción

1. El Karaṇīya Mettā Sutta
2. Los antecedentes del Mettā Sutta
3. Tres aspectos de mettā
4. La ética de mettā
5. La psicología de mettā
6. a. Meditación de mettā
6. b. Meditación de mettā
7. Las bendiciones de mettā
8. El poder de mettā

Acerca del autor

7. Las bendiciones de mettā

Monjes, cuando el amor universal que conduce a la liberación de la mente es practicado y desarrollado ardientemente, considerado como un recurso inexorable, usado como vehículo propio, hecho el fundamento de la propia vida, plenamente establecido, bien consolidado y perfeccionado, entonces estas once bendiciones pueden esperarse. ¿Cuáles once?

Uno duerme feliz; despierta feliz; no tiene malos sueños; es estimado por los seres humanos; es estimado por los seres no humanos; los dioses lo protegen; ni fuego, ni venenos, ni armas le hacen daño; la mente consigue concentración rápidamente; la expresión del rostro es serena; muere sin perturbación; e incluso, si no lograra alcanzar estados superiores, al menos alcanzará el estado del mundo de Brahma.

Monjes, cuando el amor universal que conduce a la liberación de la mente es practicado y desarrollado ardientemente, considerado como un recurso inexorable, usado como vehículo propio, hecho el fundamento de la propia vida, plenamente establecido, bien consolidado y perfeccionado, entonces estas once bendiciones pueden esperarse.

Aṅgutara Nikāya, 11:16

«Mettā cetovimutti» –el amor universal que conduce a la liberación de la mente– significa el logro de la absorción del samādhi basada en la meditación de mettā. Ya que mettā libera la mente de la esclavitud del odio y la ira, del egoísmo, la codicia y la ilusión, constituye un estado de liberación. Cada vez que uno practica mettā, aunque sea por un breve período, goza de una dosis de libertad de la mente. Una inconmensurable libertad de la mente, no obstante, ha de ser esperada sólo cuando mettā es desarrollada completamente en el samādhi.

Las diversas aplicaciones de mettā, como las indicadas por los términos «practicado», «desarrollado», etc., significan una fuerza bien estructurada producida no sólo en las horas específicas de meditación, sino también al convertir todas nuestras obras, palabras y pensamientos en actos de mettā.

Por «practicado» (āsevita) entendemos la práctica ardiente de mettā, no como un mero ejercicio intelectual sino como un sincero compromiso personal, constituyéndose en la filosofía que guía nuestra vida, algo que condiciona nuestras actitudes, perspectivas y conducta.

Por «desarrollado» (bhāvita) entendemos los diversos procesos de cultivo interno e integración mental llevados a cabo por la práctica de la meditación del amor universal. Puesto que la meditación produce una unificación de la mente por la integración de las diversas facultades, es denominada desarrollo de la mente. El Buddha enseñó que el mundo mental en su totalidad es desarrollado por la práctica de la meditación del amor universal, llevando a la liberación de la mente y a la transformación de la personalidad.

«Considerado como un recurso inexorable» (bahulikata) enfatiza la práctica repetida de mettā durante todas las horas en que uno está despierto, en acción, palabra y pensamiento, manteniendo la consciencia de mettā todo el tiempo. Acción repetida significa generación de poder. Los cinco poderes espirituales, a saber, fe, energía, atención, concentración y sabiduría, son ejercitados y cultivados por la práctica repetida de mettā.

«Usado como vehículo propio» (yānikata) significa un «compromiso total» con el ideal de mettā como el único método válido para la solución de los problemas interpersonales y como un instrumento para el crecimiento espiritual. Cuando mettā es la única «modalidad de comunicación», el único vehículo, la vida automáticamente se convierte en una «morada divina» como se menciona en el Mettā Sutta.

«Hecho el fundamento de la propia vida» (vatthikata) es hacer de mettā la base de nuestra existencia en todos los aspectos. Se convierte en el principal recurso, el puerto, el refugio de nuestra vida, haciendo el refugio en el Dhamma una realidad.

«Plenamente establecido» (anuṭṭhita) se refiere a una vida que está firmemente arraigada en mettā, que tiene anclaje en mettā bajo toda circunstancia. Cuando mettā es practicada sin esfuerzo, ni siquiera por error uno viola las leyes del amor universal.

«Bien consolidado» (paricita) quiere decir que uno está tan habituado a mettā que permanece inmerso en ello sin esfuerzo, tanto en la meditación como en la conducta cotidiana.

«Perfeccionado» (susamāraddha) señala una modalidad de completitud a causa de una total adhesión y desarrollo que lleva a ese estado plenamente integrado en el cual uno goza de perfecto bienestar y felicidad espiritual, indicado en el pasaje que detalla las once bendiciones de mettā.

Los beneficios de mettā son verdaderamente grandes y profundos. Para un seguidor del Buddha es un instrumento supremo que puede ser esgrimido con provecho dondequiera. arriba⇡

8. El poder de mettā

El beneficio subjetivo del amor universal es bastante evidente. El goce de bienestar, la buena salud, la paz de la mente, los rasgos radiantes y el afecto y la buena voluntad de todos son, de hecho, grandes bendiciones de la vida resultantes de la práctica de la meditación de mettā. Pero lo que es aún más maravilloso, es el impacto que mettā tiene en el entorno y en los otros seres, incluyendo animales y devas, como las escrituras Pāḷi y los comentarios ilustran con varias historias memorables.

Una vez el Buddha volvía de su ronda de limosnas junto a su séquito de monjes. Mientras se acercaban a la prisión, en consideración a un fuerte soborno de Devadatta, el malvado y ambicioso primo del Buddha, el ejecutor dejó suelto al feroz elefante Nāḷagiri, que era utilizado para la ejecución de criminales. Como el intoxicado elefante corrió hacia el Buddha barritando aterrorizado, el Bienaventurado proyectó poderosos pensamientos de mettā hacia el mismo. El Venerable Ānanda, asistente del Buddha, se preocupó tan profundamente por la seguridad del Maestro que corrió frente a él para protegerlo, pero el Buddha le pidió que se hiciera a un lado ya que la protección del amor en sí mismo era más que suficiente. El impacto de la irradiación de mettā del Buddha fue tan inmediato y arrollador que para cuando el animal se le acercó estaba completamente domado, como si un pobre borracho se hubiera puesto sobrio de repente por el mágico poder de un hechizo. El elefante, se dice, se inclinó en reverencia a la manera en que un elefante entrenado lo hace en un circo.

El Visuddhimagga registra el caso de un propietario de Pāṭaliputra (la moderna Patna), de nombre Visākha. Parece que había oído que la isla de Sri Lanka era un verdadero jardín del Dhamma con sus innumerables altares y stupas adornando la isla. Y que bendecidas por un clima favorable, las personas eran altamente virtuosas, siguiendo la Enseñanza del Buddha con gran fervor y sinceridad.

Visākha decidió visitar Sri Lanka y pasar el resto de su vida allí como monje. En consecuencia, cedió su gran fortuna a su esposa e hijos y abandonó el hogar con sólo una monada de oro. Se detuvo por algún tiempo en la ciudad portuaria de Tāmralipi (la moderna Tamluk) esperando un barco y, durante ese período, se dedicó a los negocios haciéndose con mil monedas de oro.

Finalmente llegó a Sri Lanka y se dirigió a la ciudad capital de Anurādhapura. Allí fue hasta el famoso Mahāvihāra y solicitó el permiso del abad para ingresar a la Saṅgha. Mientras era conducido a la casa del capítulo para la ceremonia de ordenación, la bolsa que contenía las mil monedas de oro se soltó de su cinturón. Cuando se le preguntó: «¿Qué es eso?», él dijo: «Tengo mil monedas de oro, señor». Cuando le dijeron que un monje no puede poseer ningún dinero, él respondió: «Yo no quiero poseer esto sino deseo distribuirlo entre todos los que vengan a esta ceremonia». Entonces abrió su bolsa y sembró todo el patio de la casa del capítulo diciendo: «Nadie que haya venido a presenciar la ordenación de Visākha se irá con las manos vacías».

Después de pasar cinco años con su profesor, decidió ir al famoso bosque de Cittalapabbata, donde vivía un buen número de monjes con poderes sobrenaturales. De modo que se dirigió al monasterio de Cittalapabbata en la jungla. En su trayecto llegó a una bifurcación en el camino y se detuvo preguntándose qué rumbo tomar. Ya que él había estado practicando la meditación de mettā asiduamente, encontró a cierto deva que vivía allí en una roca que con una mano le señaló su camino. Al llegar al monasterio de Cittalapabbata en la jungla, ocupó una de las cabañas.

Había permanecido allí por cuatro meses, y estaba pensando partir a la mañana siguiente, cuando oyó a alguien llorar. Entonces preguntó: «¿Quién es?». El deva que vivía en el árbol manila al final del paseo dijo: «Venerable señor, yo soy Maniliya» –que significa perteneciente al árbol manila.

«¿Por qué estás llorando?»

«Porque tu estás pensando marcharte de aquí»

«¿Qué bien te hace a ti mi vida en este lugar?»

«Venerable señor, desde que tu vives aquí, los devas y otros seres no humanos se tratan unos a otros con benevolencia. Cuando te hayas ido comenzarán nuevamente sus discusiones y riñas».

«Bien, si mi vida aquí hace que todos ustedes vivan en paz, eso es bueno». Y, de este modo, se quedó por otros cuatro meses. Se dice que cuando nuevamente pensó marcharse, otra vez la deidad lloró. Así este Anciano se quedó permanentemente y allí alcanzó el Nibbāna. Tal es el impacto de mettā-bhāvanā en los otros, incluso en los seres invisibles.

Tenemos también la famosa historia de la vaca. Parece que una vaca estaba dando leche a su ternero en el bosque. Un cazador que quería matarla arrojó una lanza que, al chocar contra su cuerpo, rebotó como una hoja de palmera. Tan poderosamente fuerte es mettā –amor benevolente. Este no es el caso de alguien que ha desarrollado mettā-samādhi. Es un simple caso de la consciencia del amor por la prole.

En verdad, del poder de mettā nunca se puede hablar lo suficiente. Los comentarios del Canon Pāḷi está repletos de historias, no sólo de monjes, sino también de personas ordinarias que superaron diversos peligros, incluyendo armas y venenos, a través de la pura fuerza de mettā –amor desinteresado.

Pero no hay que confundir mettā con un mero sentimiento. Es el poder del fuerte. Si los líderes en las diferentes esferas examinaran a mettā, no encontrarían ningún principio o pauta de acción que posea mayor eficiencia y provecho a todo nivel.

En todo, el hombre es la unidad última. Si el hombre decidiera sustituir, con mettā como política de acción, la agresión y la malevolencia, el mundo se convertiría en una verdadera morada de la paz. Porque es sólo cuando el hombre tenga paz dentro de sí, e ilimitada benevolencia para con los demás, que la paz en el mundo será real y duradera.


Acharya Buddharakkhita, «Mettā - The Philosophy & Practice of Universal Love», The Wheel Publication N° 365/366, Buddhist Publication Society, Kandy, 1989. © 1989 by Acharya Buddharakkhita. Traducción y notas: Alejandro Ponce de León, Buenos Aires, 2000. Corrección: María Isabel Zapico. Revisión: 09-Abr-2006.

Fuente:http://appamadanet.webs.com

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