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La prisión de la vida (Parte 3)- Ajahn Buddhadasa

Jueves 27 de mayo de 2010, por Buddhachannel Es.

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LAS INSTITUCIONES SAGRADAS SON PRISIÓN



Debemos continuar con aquellas instituciones que son santas y sagradas, o que son famosas y célebres; o aquellas de las cuales se rumorea que son tan prestigiosas que cualquiera que se convierta en miembro suyo es prestigioso también. Existen muchos de esos lugares por todos lados. Tan pronto las personas se registran como miembros de esta asociación o aquella organización, de este instituto o aquel establecimiento, comienzan a tener ideas y sentimientos hacia estos. Sienten que “nosotros somos mejores que ellos” o “nosotros estamos en lo cierto y los demás son estúpidos”. Se agarran y se apegan sin la más mínima consideración o pensamiento crítico. De este modo, esa institución, incluso esa iglesia —no podemos evitar decirlo—, se vuelve una prisión. Así que les pedimos que no piensen que Suan Mokkh es alguna institución sagrada o milagrosa, pues de lo contrario se tornará una prisión. Por favor, no conviertan a Suan Mokkh en su prisión. Deben pensar libremente, examinar cuidadosamente, evaluar críticamente. Entiendan y crean sólo lo que es genuinamente beneficioso. No se encarcelen en ninguna de esas prestigiosas y famosas instituciones.

LOS MAESTROS SON PRISIÓN



Ahora vamos a la prisión denominada “Achaan” (profesor, maestro, gurú), los famosos maestros de gran renombre. En Birmania está el “Sayadaw Este”; en Sri Lanka, el “Achaan Aquel”; en el Tíbet, el “Lama Fulano”; en China, el “Maestro Mengano”. Cada lugar tiene su maestro famoso, de cuyo nombre alardea. Ya sea nacional, regional, provincial o local, todo lugar tiene su Gran Gurú. En consecuencia, las personas se aferran y apegan a su maestro como si fuera el único que está en lo cierto; su maestro tiene razón y todos los demás maestros están completamente equivocados. Rehúsan escuchar a los maestros de otras personas. Y no piensan, no examinan las enseñanzas de sus propios Achaans. Están cautivas en la “Prisión del Maestro”. Convierten al maestro en una prisión y quedan atrapadas en esta. Se trata de un apego verdaderamente ridículo. Sea un gran maestro o un pequeño maestro, es exactamente el mismo upādāna. Las personas siguen construyendo prisiones con sus maestros y gurúes. Por favor, no caigan también en esta prisión.

LAS COSAS SAGRADAS SON PRISIÓN



La próxima prisión es las sagradas escrituras, que podemos encontrar por todas partes. Entre aquellas personas que no tienen mucha sabiduría, estas cosas están muy adheridas, y más aun siendo “sagradas”. S6 convierten incluso en sustitutas o reemplazantes de Dios, y de lo que ustedes quieran. Es como si el mero portar un libro sagrado fuese lo mismo que realmente recibir ayuda. Esto lleva a la existencia de una gran variedad de objetos sagrados: reliquias, agua bendita, y todo tipo de cosas sagradas. Sean muy cuidadosos con esta palabra “sagrado”. Se tornará una prisión antes de que se den cuenta. Cuanto más sagrada es alguna cosa, más intensamente aprisiona. Tengan cuidado con la así llamada “sacralidad” o “santidad”. Ustedes deben saber que no hay nada más sagrado que la ley de Idappaccayatā (la ley de la condicionalidad), la suprema sacralidad por encima de todas las cosas. Todo lo demás es sagrado por suposición o por lo que la gente misma inventa, lo cual es sagrado a través de upādāna. Dondequiera que haya sacralidad a través de upādāna, esa sacralidad es una prisión. La ley de Idappaccayatā es sagrada en sí misma, sin necesidad de ningún accesorio. No hay necesidad de upādāna. Ya controla todo y es verdaderamente sagrada en su totalidad por sí misma. Por favor, no caigan en la prisión de las cosas sagradas. No conviertan las cosas sagradas en una prisión para ustedes.

LA BONDAD ES PRISIÓN



Esta nueva prisión es una de las más importantes y causa todo tipo de problemas. Es lo que se conoce como “bondad”. A todos les gusta el “bien” y enseñan a todo el mundo a hacer el bien. Entonces rinden culto a eso que llaman el “bien”. Pero tan pronto haya upādāna a mezclado con dicho bien, este se convierte en una prisión. Ustedes deben ser buenos, tener bondad, sin tener upādāna. De este modo, el bien no será una prisión. Si hay upādāna se vuelve prisión. Como decimos, las personas enloquecen por el bien, se embriagan con el bien, se pierden en el bien, hasta que ello se torna un problema. De modo que, sean extremadamente cuidadosos para no transformar la bondad en una prisión. No hay nada que podamos hacer ahora para ayudar, todos están ciega e inconscientemente atrapados en la prisión de la bondad.

Si son cristianos, les pedimos que piensen y reflexionen mucho sobre la enseñanza del libro del Génesis, donde Dios prohíbe a Adán y Eva comer el fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal5. No coman de ese fruto, o ello los llevará a saber cómo discriminar entre el bien y el mal. Entonces estos bien y mal estarán sujetos a upādāna y se volverán prisiones. Esta enseñanza es bastante profunda y buena, muy inteligente y sabia, pero nadie parece entenderla. Las personas no muestran mucho interés en ella y así no pueden ser dignos cristianos. Si fueran auténticos cristianos no se apegarían con upādāna al bien y al mal. No debemos hacer, tanto del bien como del mal, una prisión. Lo que significa que no debemos caer en la prisión de la bondad.

Comimos de ese fruto y conocimos el bien y el mal, como consecuencia fuimos atrapados y retenidos por todo bien y mal. Desde entonces hemos tenido continuos problemas, y así es como esto llegó a ser llamado “pecado original” o, a veces, “pecado perpetuo”. Se volvió la prisión original, una prisión perpetua. Por favor, tengan cuidado de no caer en esta prisión original, en esta prisión perpetua. Nunca se dejen atrapar por esta prisión.

Tan pronto uno es apresado por la bondad, o por el bien, sigue adelante rumbo al más alto bien, la suprema bondad. Entonces la suprema bondad se volverá la suprema prisión. Si los acontecimientos se desarrollan de esta manera, Dios se convertirá en la suprema prisión. Comprendan y recuerden que esta es la forma en que upādāna construye prisiones.


Leer: La prisión de la vida (Parte 1)

La prisión de la vida (Parte 2)

Fuente: www.meditacionvipassana.com

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