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La prisión de la vida (Parte 1)- Ajahn Buddhadasa

Viernes 21 de mayo de 2010, por Buddhachannel Es.

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Extracto de "La Causa del Sufrimiento en la perspectiva Budista", de Buddhadasa Bhikkhu - Editorial Kier S.A

Hablar acerca de aquello que llamamos “prisión” nos ayudará a comprender con mayor claridad aquello que llamamos “vida”. Así conoceremos mejor el Dhamma, lo cual nos ayudará a vivir la vida sin dukkha (insatisfacción, dolor, miseria, sufrimiento). De modo que ahora hablaremos acerca de la mencionada “prisión”. Preparen sus mentes para escuchar con atención.

Dondequiera que existan condiciones y señales de prisión, existe dukkha. Ustedes habrán observado que todas las formas y tipos de dukkha llevan alguna cualidad de prisión sobre sí. Ser capturado, encarcelado, encadenado y puesto en medio de dificultades y molestias, son características de dukkha. Si entienden esto, entonces entenderán el significado de lo que llamamos “upādāna” (apego), más claramente. Donde hay upādāna, hay una prisión. Es este mismo upādāna el que produce las condiciones de encarcelamiento.

Dondequiera que exista upādāna, existe esclavitud. La esclavitud puede ser positiva o negativa; ambas son igualmente aprisionantes. Considerando las cosas y apegándonos a las mismas como “yo” o “mío”, la esclavitud ocurre. Cuando saltamos hacia las cosas, quedamos atrapados en ellas, exactamente como si quedásemos atrapados en una prisión.

Todos los principios del Dhamma del Buddhismo pueden ser resumidos como: upādāna es la causa de dukkha; dukkha nace de upādāna. Debemos entender este asunto de upādāna correctamente. Para facilitar su comprensión, debemos verlo claramente como si fuera exactamente igual a una prisión. Es una prisión mental, una prisión espiritual. De modo que vamos a estudiar el Dhamma y desarrollar samādhi (estabilidad y calma mental) y vipassanā (insight, visión clara) con el objetivo de destruir upādāna. O, metafóricamente hablando, estudiamos el Dhamma y desarrollamos la mente para destruir la prisión que nos tiene atrapados.

Estamos hablando acerca de una prisión mental o espiritual, pero tiene el mismo significado que una prisión concreta. Es exactamente como las prisiones físicas que hay por todas partes, en las cuales las personas son alojadas. Pero ahora estamos hablando de una prisión puramente espiritual. Lo extraño o extraordinario en esta prisión es que no podemos ver su substancia con nuestros ojos. Lo que es más extraordinario aún es que las personas se encierran voluntariamente en esta prisión. Están realmente encantadas de ir y encerrarse en la prisión espiritual. Este es un aspecto muy raro de la prisión espiritual.

LA LIBERACIÓN ES LA SALVACIÓN DE LA PRISIÓN



Debemos recordar las palabras “salvación” y “liberación”, usadas en todas las religiones. La meta final de todas las religiones es la salvación, emancipación o cualquier palabra más conveniente, según cada idioma. Todas estas palabras tienen el mismo significado: ser salvados. Todas las religiones enseñan la salvación. Pero ¿de qué somos salvados? Somos salvados de la prisión espiritual. Aquello que todos buscan y necesitan -en este mismo momento- es lo que denominamos “libertad” o “liberación”, que es, simplemente, escapar de la prisión. Sea una prisión física, material, o una prisión mental, espiritual, el significado es el mismo. En todos los casos queremos libertad.

Aquellos que carecen de sabiduría pueden ver y temer solamente las prisiones físicas, materiales. Pero aquellos que poseen sabiduría (paññā) para observar más profundamente, verán cuánto más terrible y peligrosa es la prisión espiritual. Realmente es difícil ver que alguien se encierre en un calabozo ordinario, mientras todas las personas en el mundo están atrapadas en la prisión espiritual. Por ejemplo, todos los aquí sentados están libres de una prisión ordinaria, pero todos están encarcelados en una prisión espiritual. Aquello que nos lleva a estar interesados en el Dhamma, a venir a estudiar el Dhamma, a practicar desarrollo mental, es la opresión y la fuerza de estar cautivos en dicha prisión espiritual. Si ustedes sienten esto o no, no es importante. Esto nos fuerza, no importa cómo, a luchar y buscar una salida del encarcelamiento espiritual. No obstante, esto les está forzando a todos ustedes —percíbanlo o no— a encontrar la libertad espiritual. Por ello vienen a buscarla aquí (Al monasterio Suan Mokkh, N. del T) y a otros lugares semejantes.

Aunque aquello que nos hace prisioneros sea sólo una cosa, a saber, upādāna, esta prisión asume muchas formas diferentes. Existen docenas de estilos y tipos de prisión. Tomarnos un tiempo para estudiar cada tipo de prisión nos ayudará a entender este fenómeno mucho mejor. Entonces entenderemos mejor upādāna, y también entenderemos mejor tañā (deseo) y kilesa (impurezas de la mente) que, de acuerdo con la enseñanza buddhista, causan dukkha. Entenderemos la cuestión de dukkha, si entendemos claramente y por completo la cuestión de la prisión.

Me gustaría aconsejar que usen esta palabra “upadana” en lugar de “apego” o cualquier otra traducción. Palabras como esa son constantemente malinterpretadas. Puede ser que no la entiendan totalmente en este momento, pero traten de usar esta palabra “upādāna” para ir acostumbrando sus labios, sus mentes y sus sentimientos a ella. Debemos percibir que el corazón del Buddhismo es eliminar upādāna. El corazón del Buddhismo es aquel que se libra de upādāna o lo remueve. Entonces no hay prisión, entonces no hay dukkha.

Deben tomar los significados de los vocablos apegar, aferrar y agarrar (en inglés attachment, grasping y clinging), y combinarlos para obtener el significado de “upādāna”. Es mejor para nosotros usar la palabra upādāna. Su significado es más amplio y nos permitirá investigar esta materia más profunda y abarcativamente.

LA ESENCIA ÚNICA DEL BUDDHISMO

Puede ser apenas una simple palabra, pero upādāna es de mayor importancia. El corazón del Buddhismo es justamente extirpar o cortar este upādāna. Entonces, dukkha terminará. Por favor, entiendan que este es el corazón de todo Buddhismo: se lo encuentra en cada secta y escuela. Ya sea Buddhismo Theravāda, Buddhismo Mahāyāna, Buddhismo Zen, Buddhismo Tibetano o cualquier tipo de Buddhismo que a ustedes les guste, son diferentes sólo en el nombre o en las ceremonias y prácticas externas. Pero internamente, todos apuntan a lo mismo: la eliminación de upādāna.

No estén tristes, no estén decepcionados o ansiosos ni se hagan problemas pensando que no han sido capaces de estudiar todas las escuelas de Buddhismo. No se preocupen si no han podido estudiar el Buddhismo en el Tíbet, en Sri Lanka, en Birmania, en China o donde sea. Es una pérdida de tiempo. Existe sólo una única esencia o corazón en todo esto: eliminar upādāna. Las etiquetas Theravāda, Mahāyāna, Zen, Tibetano y Chino reflejan solamente la cubierta exterior de lo que parecen ser diferentes tipos de Buddhismo. Si existen algunas diferencias son meramente superficiales, apenas un manojo de ritos y rituales acumulados. El verdadero corazón del asunto, el corazón de todo Buddhismo, es el mismo en todas partes: extirpar y eliminar upādāna. Tan sólo estudien esto. No pierdan tiempo entristeciéndose o pensando que no han estudiado todos los distintos tipos de Buddhismo. Estudien este único asunto de eliminar upādāna, con eso basta.

Si realmente quieren conocer el Buddhismo Maháyana como un experto, entonces tendrán que aprender sánscrito. Pueden gastar casi toda la vida tratando de aprender sánscrito y aún no saber realmente nada. O si quieren conocer bien el Zen, entonces tienen que aprender chino. Pasan toda la vida aprendiendo chino y al final todavía no conocen el Zen. Para conocer el Jajrayāna, el Buddhismo del Tíbet, tendrán que aprender tibetano. Solamente el aprendizaje de los idiomas les demandará casi toda la vida, y todavía no habrán aprendido realmente nada. Aún no habrán penetrado en el corazón del Buddhismo. Estas son sólo superficialidades aparecidas como nuevos desarrollos. Comprendan el corazón de todo esto y aprendan simplemente esta única cosa: la eliminación de upādāna. Entonces conocerán la esencia del Buddhismo, sea etiquetado de Mahāyāna, Theravāda, Zen o Jajrayāna. Sea de China, Japón, Corea o de cualquier otro lugar, todos tienen un único objetivo: eliminar upādāna

Incluso tomando solamente la escuela del Buddhismo Theravāda existen muchas formas diferentes. Hay también muchas maneras diferentes de cultivo mental. Existe un tipo de meditación de Birmania, donde observan el ascenso y el descenso del abdomen. Otros se basan en los mantras “Sammā Araham” y “Buddho, Buddho”, así como en todo tipo de prácticas diferentes. Si son correctos, el corazón de cada uno de ellos está siempre exactamente en el mismo lugar: la necesidad de erradicar upādāna. Pero si no llevan a la eliminación de upādāna, no son el verdadero camino. Y no serán tampoco de ningún uso o beneficio, porque no están destinados para eliminar upādāna o, hablando metafóricamente, para destruir la prisión. Así que es mejor si hablamos acerca de esta prisión.

DESCÚBRANLO DENTRO



Para hablar más correctamente, no podemos en realidad aprender de las escrituras, de las técnicas o de aquellas diversas enseñanzas, si queremos ser verdaderamente exitosos. Para recoger exitosamente algún beneficio real, debemos aprender en el problema mismo, o sea, en la prisión propiamente dicha. Estudiar el verdadero dukkha en sí mismo, esa prisión en sí misma. De modo que sería mejor buscar y encontrar esa prisión, acerca de la cual vamos a hablar.

A esta altura, somos confrontados con dos opciones: ¿vamos a aprender del exterior o vamos a aprender del interior? La distinción es crucial. El Buddha dijo que debemos estudiar del interior. El aprendizaje externo es de libros, ceremonias, prácticas y cosas como esas. Todo lo que debemos aprender, el Tathāgata (El Perfecto; epíteto del Buddha) lo ha explicado en términos de un cuerpo que todavía está vivo. Eso significa un cuerpo vivo, con una mente viva, no un cuerpo muerto. Allí es donde el verdadero aprendizaje tiene lugar; aprendan allí. Aprendan de ese interior, lo que significa que aprendan dentro de sí mismos mientras vivan, antes de morir. Los estudios externos —aprender de libros y de todas esas diferentes ceremonias y rituales— no son realmente valiosos. Por lo tanto, vamos a estudiar del interior. Por favor recuerden estas palabras: “aprender del interior”.

El entrenamiento en samādhi y vípassanā (concentración y visión clara), esto es, el desarrollo de la vigilancia por medio de la respiración (ānāpānasati-bhāvanā) como hemos estado practicando aquí, es este aprendizaje interior. Llevar a cabo este estudio interior demanda una buena cantidad de paciencia y resistencia, pero no mucha. De hecho, en comparación con algunas de las disciplinas que otra gente está practicando, tales como deportes de alto nivel, gimnasias y acrobacias, estas últimas son más difíciles que el entrenamiento en samādhi y vipassanā. Todavía la gente tiene bastante resistencia y perseverancia para poder realizar tales entrenamientos. Basta tener resistencia moderada y seremos capaces de entrenar en samādhi y vipassanā, con vigilancia por medio de la respiración. Algunas personas no pueden soportarlo y huyen. Nosotros hemos tenido suficiente resistencia para llevar esto adelante y, si continuamos un poco más, alcanzaremos nuestro objetivo final, recibiendo los correspondientes beneficios. Así que, por favor, aplíquense a este estudio interior y háganlo con la suficiente paciencia y resistencia.


Fuente: www.meditacionvipassana.com

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